miércoles, 1 de octubre de 2008

Julio Flores

Escritor romántico y periodista español

"Bienaventurados los que no hablan porque ellos se entienden"
(Larra)

Nació el 24 de marzo de 1809 en Madrid durante la ocupación francesa, y pasó algunos años de su infancia junto a su padre en Burdeos. Tras la amnistía de 1818 se trasladaron de nuevo a la capital española, donde su padre trabajó como médico personal del hermano de Fernando VII. Asistió a un colegio de jesuitas, que abandonó para completar sus estudios en Valencia y Valladolid. Al finalizar, trabajó en dos periódicos de su propiedad, El duende satírico del día (1828) y El pobrecito hablador (1832-1833), algún tiempo después colaboró como crítico de teatro con el diario nacional La revista española, donde utilizaba el seudónimo de Fígaro. Fue uno de los periodistas más famosos y mejor pagados de España y participó en diversas publicaciones además de escribir la novela El doncel de Don Enrique el Doliente (1834) y la obra de teatro Macías (1834). Recibió una gran influencia del neoclasicismo francés, que aparecía en contraposición con su vida, ya que se convirtió en un símbolo de la confusión romántica. Se enamoró de una mujer que algún tiempo después descubrió que era la amante de su padre. Se casó con Josefina Wetoret en 1829, matrimonio que terminó en separación en 1834. Mantuvo relaciones con Dolores Armijo que duraron hasta el final de su vida. En 1836 fue elegido diputado por Avila, aunque las elecciones se anularon tras el motín de los Sargentos de la Granja ocurrido en ese mismo año. Se suicidó el 13 de febrero de 1837 poco después de escribir su famoso artículo "La Nochebuena de 1836" y tras el desengaño producido por la ruptura con Dolores.


Fragmento de "La sociedad":

Es cosa generalmente reconocida que el hombre es animal social, y yo, que no concibo que las cosas puedan ser sino del modo que son, yo, que no creo que pueda suceder sino lo que sucede, no trato por consiguiente de negarlo. Puesto que vive en sociedad, social es sin duda. No pienso adherirme a la opinión de los escritores malhumorados que han querido probar que el hombre habla por una aberración, que su verdadera posición es la de los cuatro pies, y que comete un grave error en [buscarse] buscar y fabricarse todo género de comodidades, cuando pudiera pasar pendiente de las bellotas de una encina el mes, por ejemplo, en que vivimos. Hanse apoyado para mudar semejante opinión en que la sociedad le roba parte de su libertad, si no toda; pero tanto valdría decir que el frío no es cosa natural, porque incomoda. Lo más que concederemos a los abogados de la vida salvaje es que la sociedad es de todas las necesidades de la vida la peor: eso sí. Esta es una desgracia, pero en el mundo feliz que habitamos casi todas las desgracias son verdad; razón por la cual nos admiramos siempre que vemos tantas investigaciones para buscar ésta. A nuestro modo de ver no hay nada más fácil que encontrarla: allí donde está el mal, allí está la verdad. Lo malo es lo cierto. Sólo los bienes son ilusión.
Ahora bien: convencidos de que todo lo malo es natural y verdad, no nos costará gran trabajo probar que la sociedad es natural, y que el hombre nació por consiguiente social; no pudiendo impugnar la sociedad, no nos queda otro recurso que pintarla. De necesidad parece creer que al verse el hombre solo en el mundo, blanco inocente de la intemperie y de toda especie de carencias, trate de unir sus esfuerzos a los de su semejante para luchar contra sus enemigos, de los cuales el peor es la naturaleza entera; es decir, el que no puede evitar, el que por todas partes le rodea; que busque a su hermano (que así se llaman los hombres unos a otros, por burla sin duda) para pedirle su auxilio. De aquí podría deducirse que la sociedad es un cambio mutuo de servicios recíprocos. ¡Grave error!; es todo lo contrario: nadie concurre a la reunión para prestarle servicios, sino para recibirlos de ella; es un fondo común donde acuden todos a sacar, y donde nadie deja, sino cuando sólo puede tomar en virtud de permuta. La sociedad es, pues, un cambio mutuo de perjuicios recíprocos. Y el gran lazo que la sostiene es, por una incomprensible contradicción, aquello mismo que parecería destinado a disolverla; es decir, el egoísmo. Descubierto ya el estrecho vínculo que nos reune unos a otros en sociedad, excusado es probar dos verdades eternas, y por cierto consoladoras, que de él se deducen: primera, que la sociedad, tal cual es, es imperecedera, puesto que siempre nos necesitaremos unos a otros; segunda, que es franca, sincera y movida por sentimientos generosos, y en esto no cabe duda, puesto que siempre nos hemos de querer a nosotros mísmos más que a los otros...

Anna Helena Paquin

Su nombre completo es Anna Helena Paquin Aunque nació en Canadá, residió desde muy niña en la localidad neozelandesa de Lower Hutt.

Su padre Brian es profesor de educacion física y su madre Mary profesora de inglés. Están divorciados desde 1996, viviendo Anna con su madre en California. Tiene dos hermanos, Andrew y Katya.

Es vegetariana, le apasiona la fotografía, los deportes, la lectura y la música (su grupo favorito son los Beatles), incluso es intérprete de cello y piano.
Debutó en el cine con la película de Jane Campion "El Piano" (1993), film gracias al cual fue nominada al Oscar y al Globo de Oro, en la categoría de mejor actriz secundaria.

martes, 12 de agosto de 2008

Ian Thorpe


El famoso “Torpedo” se convirtió en héroe de su país durante los Juegos Olímpicos de Sydney 2000 al ganar cinco medallas de oro, marca que superó un año después, en el Campeonato Mundial de Natación obteniendo seis.

Fueron un total de 11 las medallas de oro conseguidas en Mundiales de Natación, desafortunadamente no pudo siquiera acercarse a esa cifra en Juegos Olímpicos, de hecho, fueron nueve la que ganó en total, cinco de oro, tres de plata y una de bronce.

Fue el mejor nadador australiano de 1999 a 2003 y logró ser uno de los atletas más populares en Australia. Desde los 14 años representó a su país en un evento internacional, Campeonato Mundial de Perth, y ganó la competencia de 400 metros estilo libre

No buscó empatar la marca de Mark Spitz de ganar siete medallas de oro en unos Juegos Olímpicos como lo pretendía una marca patrocinadora en Atenas 2004, por lo que abandonó el séptimo evento. Hizo bien ya que en general tuvo muchos problemas, incluso fue descalificado en una prueba por perder el equilibrio, únicamente ganó dos de oro, una de plata y una de bronce.

Al término de los Juegos Olímpicos de Atenas 2004 se tomó un año sabático, tenía planeado volver en los Juegos de la Mancomunidad en Melbourne, pero abandonó debido a una mononucleosis infecciosa. Anunció su retiro de manera oficial en noviembre de 2006 argumentando falta de motivación.

La Ruleta ¿Azar o Método?

La pregunta que se levanta en el título del artículo genera muchos interrogantes en los jugadores asiduos de la ruleta y otros juegos de azar.

Son las mismas personas las que consideran algo extraordinario el que alguien gane, las que luego juegan al Loto o la Quiniela en los que la suerte es el mayor ingrediente.

Muchas personas creen que ganarle a la ruleta es casi imposible ya que el factor suerte es uno de sus mayores componentes, pero al mismo tiempo no vacilan en participar de otros juegos como la Lotería, la Quiniela o el Loto, cuando en estos juegos es mucho menos probable poder manipular
las probabilidades matemáticas, y en el caso de la Ruleta se ha demostrado que algunas personas han sabido derrotarla.

Es verdad que el azar interviene en gran manera en la ruleta, pero muchos jugadores experimentados han descubierto secretos y estrategias que hacen de este juego algo mucho más interesante y lógico.

Las probabilidades y la matemática son las claves de los sistemas creados por los expertos. La magia no existe ni tampoco un método infalible, pero si variados sistemas que se adaptan al gusto y preferencia del jugador que disminuyen el margen de error y ayudan a distinguir el momento en el cual es conveniente apostar y en el cuál dejar de hacerlo.

Pero el ganar no solo depende del método si no también de quien lo esta poniendo en práctica. Debido a que no muchas personas reconocen esta afirmación es bastante habitual el que se escuche decir que los sistemas utilizados para ganar en la ruleta son una farsa.

Por supuesto, como en todo ámbito de la vida se pueden encontrar teorías sin sentido que no llevan a nada más que a vanas palabrerías. Pero el decir que detrás de este juego se encuentra la pura verdad de las matemáticas no es otra cosa si no cierto.

La actitud del jugador es fundamental para ganar este juego. El sistema elegido debe ser llevado a la práctica de forma minuciosa y precisa durante un tiempo prolongado. Es necesario saber controlar las emociones y no desanimarse si en un principio las cosas no salen como lo esperaban.

La perseverancia y el no salirse de los parámetros establecidos durante un tiempo considerable son la clave del éxito.

Los métodos ayudan a que nada de lo controlable quede librado al azar. Dentro de las cosas controlables, se hallan las probabilidades, la psicología del jugador y las apuestas.

Y para los escépticos es bueno recordar que en la ruleta el jugador tiene una probabilidad contra treinta y seis que tiene el juego, pero que la lotería presenta una probabilidad de uno contra un millón.

Si tenemos esto en cuenta y que con los sistemas basados en la matemática las posibilidades de perder se reducen a una contra seis que tiene la ruleta de ganar, podemos concluir que la ventaja competitiva de la ruleta es muy favorable.